El comercio entre India y Estados Unidos atraviesa su mayor crisis en décadas. A partir del miércoles, Washington aplicará aranceles del 50% a una amplia gama de productos indios, lo que amenaza con reducir de forma drástica los pedidos hacia su principal socio comercial.
Los nuevos gravámenes, anunciados por el presidente Donald Trump, responden al fuerte incremento de las importaciones de petróleo ruso por parte de Nueva Delhi. Según el Departamento de Seguridad Nacional, la medida entrará en vigor a las 00:01 EDT del 27 de agosto y solo excluye envíos humanitarios y acuerdos de comercio recíproco.
La reacción en los mercados fue inmediata. La rupia india cayó a su nivel más bajo en tres semanas, cerrando en 87,68 por dólar, mientras los principales índices bursátiles registraron la mayor caída diaria en tres meses. Para los exportadores, la preocupación es que los pedidos a EE. UU. ya han comenzado a detenerse.
El Consejo de Promoción de Exportaciones de Ingeniería estima que la reducción podría situarse entre el 20% y el 30% a partir de septiembre. Textiles, alimentos procesados, cuero y productos marinos figuran entre los sectores más afectados, junto con la industria de diamantes, que ya sufría por la baja demanda china.
En total, se calcula que los nuevos aranceles impactarán sobre el 55% de las exportaciones indias hacia Estados Unidos, un volumen equivalente a 87.000 millones de dólares. Competidores regionales como Vietnam, Bangladesh y China podrían aprovechar la situación para ganar cuota en el mercado estadounidense.
El Ministerio de Comercio de la India reconoció que no espera un alivio inmediato. Aun así, el gobierno ha prometido paquetes de apoyo financiero, subsidios a préstamos bancarios y estímulos para diversificar mercados en América Latina, Oriente Medio y Asia oriental.
Los analistas advierten que el efecto económico será considerable. Según Capital Economics, los aranceles podrían restar hasta 0,8 puntos porcentuales al crecimiento indio tanto este año como el próximo, lo que convertiría al país en el más afectado de Asia por barreras comerciales de EE. UU.
Más allá de lo económico, el golpe arancelario cuestiona la alianza estratégica entre ambas naciones. India y Estados Unidos forman parte del Quad junto a Japón y Australia, pero los desacuerdos comerciales han puesto en entredicho la profundidad de la relación bilateral.
Washington acusa a Nueva Delhi de financiar indirectamente la maquinaria de guerra rusa al multiplicar sus compras de petróleo. India, sin embargo, defiende que sus decisiones responden a criterios económicos y subraya que otros actores como la Unión Europea también han incrementado esas importaciones.
El primer ministro Narendra Modi ha asegurado que no cederá en lo que concierne a los agricultores indios, incluso si ello significa un alto costo económico. Mientras tanto, exportadores y trabajadores temen que la caída de pedidos en EE. UU. se traduzca en recortes de empleo en sectores clave.