Un grupo de investigadores identificó en Brasil un conjunto de huesos fósiles que muestran evidencias claras de osteomielitis, una infección ósea potencialmente mortal. Los restos pertenecen a saurópodos, los dinosaurios de cuello largo que dominaron el paisaje durante el período Cretácico, hace unos 80 millones de años.
El hallazgo se produjo en el municipio de Ibirá, en el interior del estado de São Paulo, dentro de la Formación São José do Rio Preto. Allí, los científicos localizaron fósiles de al menos seis individuos que murieron mientras la enfermedad aún estaba activa, ya que los huesos no muestran signos de regeneración ni de recuperación parcial.
La osteomielitis puede ser causada por bacterias, virus, hongos o protozoos y provoca la inflamación de la médula y el tejido óseo. En los saurópodos analizados, las lesiones se extendían desde la médula hasta la superficie externa, con texturas esponjosas que revelan vascularización y descartan patologías como el cáncer óseo.
“Se han encontrado pocos casos de infecciones óseas en saurópodos. Nuestros análisis sugieren que esta región ofrecía condiciones favorables para que los patógenos se propagaran entre varios individuos”, señaló Tito Aureliano, investigador de la Universidad Regional de Cariri y primer autor del estudio publicado en The Anatomical Record.
Los huesos examinados presentaban distintos tipos de protuberancias: circulares, elípticas con forma de huella dactilar y otras redondeadas de mayor tamaño. Estas últimas podrían haber estado expuestas a músculos y piel, supurando pus o sangre. La evidencia sugiere que los animales murieron poco después de la infección.
El equipo utilizó microscopía electrónica de barrido y estereomicroscopía para estudiar las muestras, con el apoyo de instituciones brasileñas como la FAPESP y el Instituto de Estudios de Himenópteros Parásitos de la Región Sudeste. El análisis reveló tres manifestaciones de osteomielitis no descritas previamente en fósiles de saurópodos.
Los fósiles se hallaron en el yacimiento conocido como Vaca Morta, una zona de clima árido con ríos lentos y lagunas de agua estancada. Según los expertos, estas condiciones habrían favorecido la proliferación de patógenos transmitidos por insectos o por el agua consumida por los dinosaurios y otras especies de la región, como tortugas y cocodrilos primitivos.
En 2021 ya se había documentado en el mismo lugar otro caso de infección ósea, atribuido a un parásito sanguíneo que afectó a un pequeño saurópodo denominado Ibirania parva. El nuevo estudio amplía ese hallazgo al demostrar que la osteomielitis pudo ser una amenaza más extendida entre diferentes tamaños y especies de cuello largo.
Los autores sostienen que la identificación de lesiones infecciosas en fósiles no solo aporta información sobre la biología de los dinosaurios, sino que también ofrece claves para estudios futuros en paleontología y arqueología. Reconocer patrones de enfermedad ayuda a diferenciar infecciones de otros procesos, como ataques de depredadores o fracturas traumáticas.
La investigación abre la posibilidad de que enfermedades infecciosas hayan tenido un papel más relevante en la dinámica de extinción de algunas poblaciones de saurópodos en Sudamérica. Para los científicos, el registro fósil de Ibirá es una ventana única a cómo la salud y el ambiente influyeron en la vida y la muerte de los gigantes del Cretácico.