La proliferación de algas en ríos y embalses es un fenómeno que puede transformar el aspecto y la salud de las aguas en cuestión de días. Estas floraciones no solo tiñen de verde el paisaje, sino que también afectan el oxígeno, la vida acuática y la calidad del agua para el consumo humano. Por eso, la predicción y el control de estos eventos se han convertido en una prioridad para la gestión ambiental.
Durante años, los responsables de la gestión del agua han contado con herramientas complejas para anticipar estos episodios. Sin embargo, la mayoría de los modelos existentes requerían potentes computadoras, grandes cantidades de datos y expertos en modelado. Esto hacía difícil tomar decisiones rápidas ante situaciones cambiantes, como lluvias intensas o cambios en la agricultura local.
Un equipo internacional de investigadores, liderado por María Menchú-Maldonado, ha desarrollado un enfoque más sencillo y práctico para anticipar el riesgo diario de floraciones de algas. El estudio se centró en el río y estuario Caloosahatchee, en el suroeste de Florida, una zona con alto grado de intervención humana y frecuentes problemas de eutrofización.
El nuevo modelo estadístico utiliza datos de calidad del agua recogidos durante más de 14 años, así como registros sobre caudales y nutrientes. Lo innovador es la aplicación de árboles de decisión, una técnica que permite analizar grandes volúmenes de datos y extraer patrones que ayudan a clasificar el riesgo de floración en bajo, medio o alto, con apenas un día de anticipación.
La clave del modelo está en identificar qué fuente de agua alimenta el estuario, si el agua proviene del lago Okeechobee o del canal C-43, el riesgo y la facilidad de predicción cambian. Cuando el lago es la fuente principal, el modelo funciona mejor porque el sistema se vuelve más predecible y con menos variables externas.
Este modelo también incorpora el “tiempo de residencia” del agua, es decir, cuánto tarda en pasar por el sistema. Si el agua permanece más tiempo, hay mayor oportunidad para que las algas crezcan. Así, los gestores pueden ajustar la cantidad y el momento de las liberaciones de agua para reducir la probabilidad de una floración explosiva.
Entre los principales predictores identificados se encuentran los sólidos suspendidos totales y las concentraciones de fósforo disuelto. Ambos factores están estrechamente relacionados con la alimentación de las algas y permiten al modelo anticipar cuándo el sistema es más vulnerable. Los resultados muestran que la precisión del modelo es especialmente alta cuando el lago Okeechobee domina el aporte de agua dulce.
El uso de árboles de decisión convierte el complejo análisis de datos en un diagrama de flujo sencillo, fácil de aplicar incluso por técnicos no especializados. Así, la herramienta es ideal para la toma de decisiones diaria en tiempo real, sin necesidad de conocimientos avanzados de modelado o informática.
“La gran ventaja de este enfoque es su accesibilidad”, explica Natalie G. Nelson, coautora del estudio. “Con datos básicos, cualquier gestor de embalses puede anticipar brotes de algas y adaptar su manejo para proteger la calidad del agua y los ecosistemas”. La transparencia y simplicidad aumentan la probabilidad de adopción en contextos con recursos limitados.
La herramienta ya está demostrando su potencial para ayudar en la gestión diaria de embalses, pero también puede ser adaptada a otras regiones y sistemas similares en todo el mundo. Cualquier cuenca que reciba aportes múltiples de agua dulce y nutrientes puede beneficiarse de este tipo de pronóstico, desde grandes lagos hasta embalses urbanos.
A medida que el cambio climático y las actividades humanas intensifican la presión sobre los recursos hídricos, contar con métodos simples y fiables para anticipar riesgos ambientales es fundamental. Los modelos estadísticos diarios no solo ayudan a prevenir crisis de calidad del agua, sino que también permiten una gestión más flexible y eficiente de los recursos disponibles.
En definitiva, la integración de modelos estadísticos en la gestión del agua marca un antes y un después en la lucha contra las floraciones de algas. Al facilitar la toma de decisiones rápidas y fundamentadas, estos modelos abren la puerta a una gestión más sostenible y resiliente de los embalses y ríos en todo el mundo.
Referencias: ScienceDirect