Solo una fracción diminuta del fondo oceánico profundo ha sido visualizada por los seres humanos, según un estudio publicado el 7 de mayo de 2025 en la revista Science Advances. A pesar de cubrir el 66 % de la superficie terrestre, esta vasta región permanece prácticamente inexplorada. El análisis más completo hasta la fecha revela que menos del 0,001 % del fondo marino profundo cuenta con observaciones visuales, una extensión equivalente al tamaño de Rhode Island.
Las profundidades oceánicas, definidas como aquellas más allá de los 200 metros, albergan ecosistemas vitales para la producción de oxígeno, la regulación climática y el desarrollo de descubrimientos farmacéuticos. Sin embargo, la investigación visual en esta zona es escasa y está concentrada en unas pocas regiones y países. La observación visual es uno de los tres pilares clave de la exploración oceánica, junto con la cartografía y el muestreo.
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“A medida que aumentan las amenazas sobre las profundidades marinas —desde el cambio climático hasta la minería— esta limitada exploración se convierte en un problema crítico para la ciencia y las políticas públicas”, afirmó la Dra. Katy Croff Bell, presidenta de Ocean Discovery League y autora principal del estudio. “Necesitamos comprender mucho mejor estos ecosistemas para gestionar y conservar los recursos oceánicos de forma eficaz”.
El estudio analizó más de 44.000 inmersiones en aguas profundas realizadas desde 1958 en aguas pertenecientes a 120 países. Aun asumiendo un margen de error de un orden de magnitud completo, menos de una centésima del 1 % del fondo marino ha sido observado visualmente. Además, el 30 % de las observaciones se registraron antes de 1980, y muchas de ellas solo en imágenes en blanco y negro de baja resolución.
Más del 65 % de las observaciones visuales se concentran a menos de 200 millas náuticas de tres países: Estados Unidos, Japón y Nueva Zelanda. Cinco naciones concentran el 97 % de todas las inmersiones documentadas, lo que refleja un fuerte sesgo geográfico y económico en la exploración del océano profundo.
El análisis también evidencia enormes vacíos en el conocimiento de los hábitats marinos. Mientras que cañones submarinos y dorsales oceánicas han sido estudiados, vastas regiones como llanuras abisales y montes submarinos permanecen casi completamente ignoradas.
Si toda nuestra comprensión de los ecosistemas terrestres se basara en observar solo el 0,001 % de su superficie, estaríamos sacando conclusiones sobre la vida en la Tierra basándonos únicamente en una zona del tamaño de Houston, Texas.
Ante esta situación, los autores del estudio urgen a desarrollar un esfuerzo internacional más amplio que integre nuevas tecnologías de bajo costo y estrategias inclusivas que permitan a países de bajos y medianos ingresos participar activamente en la exploración oceánica.
“Gran parte de nuestro océano sigue siendo un misterio”, afirma el Dr. Ian Miller, director de Ciencia e Innovación de la National Geographic Society. “El liderazgo local en la exploración profunda, con herramientas accesibles y ciencia participativa, nos permitirá proteger mejor el ecosistema más vasto del planeta”.
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La investigación fue financiada por la National Geographic Society, el programa Rolex Perpetual Planet Expeditions y el Cabot Family Charitable Trust. La Ocean Discovery League, dirigida por la Dra. Bell, promueve sistemas accesibles para ampliar la comunidad global de exploradores marinos y reducir los costes de investigación en el fondo oceánico.
Referencias: Science Advances (2025) – DOI: 10.1126/sciadv.adp8602