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Descubren cómo un cuásar destruye una galaxia en una colisión estelar a 11.000 millones de años luz

Astrónomos observan por primera vez el impacto devastador de un cuásar sobre una galaxia compañera en una colisión ocurrida en el Universo temprano

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Imagen de ALMA mostrando dos galaxias en colisión cósmica, con un cuásar irradiando hacia la galaxia vecina
Colisión entre dos galaxias observada por ALMA. El cuásar de la galaxia derecha irradia energía que afecta el gas de la galaxia izquierda e inhibe la formación estelar. Crédito: ALMA (ESO/NAOJ/NRAO)/S. Balashev y P. Noterdaeme et al.

Un equipo internacional de astrónomos ha sido testigo directo de una batalla cósmica a 11.000 millones de años luz de la Tierra, en la que un cuásar destruye el potencial de formación estelar en una galaxia vecina durante una colisión galáctica. La investigación, publicada en Nature, revela cómo la radiación intensa de un agujero negro supermasivo atraviesa el halo de gas de la galaxia rival, alterando su estructura interna y dificultando el nacimiento de nuevas estrellas.

La colisión galáctica fue observada gracias a las capacidades combinadas del Atacama Large Millimeter/submillimeter Array (ALMA) y el Very Large Telescope (VLT) del Observatorio Europeo Austral (ESO). Los datos muestran que el cuásar, localizado en el centro de una de las galaxias, actúa como una verdadera “lanza” de radiación, penetrando el gas y transformando radicalmente el ambiente interestelar de su oponente.

Este evento, apodado por los investigadores como una “justa cósmica”, es la primera evidencia directa de cómo la energía liberada por un cuásar puede alterar y prácticamente destruir el entorno donde surgen nuevas estrellas. El impacto observado es tan profundo que, según el equipo, la galaxia dañada ha visto reducido drásticamente su potencial de formación estelar, lo que puede condicionar su evolución futura durante miles de millones de años.

Las imágenes obtenidas con ALMA revelan dos galaxias en pleno proceso de fusión, separadas solo por decenas de miles de años luz pero unidas en una danza gravitatoria violenta. El cuásar emite una radiación tan poderosa que deja atrás solo las nubes de gas más densas y pequeñas, demasiado fragmentadas como para seguir formando estrellas a gran escala.

El análisis espectroscópico del VLT permitió a los científicos estudiar la luz del cuásar atravesando el gas de la galaxia compañera. Este enfoque innovador permitió medir el grado de ionización y alteración del material interestelar, confirmando el efecto devastador de la radiación sobre la capacidad de crear nuevos astros.

Los cuásares son núcleos extremadamente brillantes de galaxias distantes, alimentados por agujeros negros supermasivos que consumen materia a ritmos colosales. Su radiación puede eclipsar a todas las estrellas de la galaxia que los alberga, y como muestra este hallazgo, también puede influir directamente en el destino de galaxias cercanas.

El fenómeno observado ocurrió en el Universo temprano, cuando la formación estelar y las fusiones de galaxias eran mucho más frecuentes que hoy. La luz de esta “justa cósmica” ha viajado más de 11.000 millones de años hasta la Tierra, permitiendo a los astrónomos ver el pasado y entender mejor la evolución de las galaxias y los procesos que regulan el nacimiento de las estrellas.

Según los investigadores, futuros telescopios como el Extremely Large Telescope (ELT) de ESO permitirán profundizar en el estudio de estos eventos extremos, ayudando a responder preguntas clave sobre cómo los cuásares moldean la vida y la muerte de las galaxias en el Universo.

Referencias: ESO

Preguntas frecuentes

¿Qué es una "justa cósmica" en astronomía?

Es una colisión entre galaxias en la que la radiación de un cuásar impacta directamente sobre otra galaxia, alterando su gas y su formación estelar.

¿Por qué es importante este hallazgo sobre colisiones galácticas?

Permite ver cómo los cuásares pueden destruir el potencial de nuevas estrellas en galaxias vecinas, influyendo en la evolución galáctica.

¿Qué instrumentos se usaron para esta observación?

Se utilizaron el ALMA y el VLT del Observatorio Europeo Austral (ESO), ambos situados en el desierto de Atacama, Chile.

¿Qué significa que la luz de este evento haya tardado 11.000 millones de años en llegar?

Vemos el evento tal como ocurrió cuando el Universo tenía solo el 18% de su edad actual, observando así el pasado lejano.

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