Geólogos confirman que América del Norte se hunde hacia el manto terrestre
América del Norte, considerada durante siglos una estructura geológicamente estable, está siendo erosionada desde su base. Un fenómeno profundo, lento y silencioso está modificando la historia de su interior.
Autor - Aldo Venuta Rodríguez
2 min lectura
Investigadores de la Universidad de Texas en Austin han revelado una transformación geológica que desafía las ideas convencionales sobre la estabilidad continental. Se trata del “goteo cratónico”, un proceso que implica el desprendimiento de masas rocosas desde la raíz del continente, hundiéndose hacia el manto terrestre. Esta observación, publicada en la revista Nature Geoscience, marca la primera vez que este fenómeno se registra en tiempo real.
El goteo ocurre a más de 600 km bajo la superficie, en una región que abarca desde Michigan hasta Alabama. Aunque imperceptible en escalas humanas, el impacto de este fenómeno podría alterar la forma en que entendemos la evolución de los continentes y su relación con la tectónica de placas.
La clave de esta transformación está en una estructura que parecía haber desaparecido hace millones de años: la placa tectónica de Farallón. Esta antigua placa oceánica, hoy hundida en el manto, continúa interactuando con la base del cratón norteamericano, generando inestabilidad a través de mecanismos físicos y químicos.
Modelos computacionales muestran que el goteo solo ocurre cuando esta placa está presente. Al eliminarla, el fenómeno desaparece. Esto sugiere que la placa de Farallón sigue activa desde las profundidades, redirigiendo flujos de material del manto, cizallando la base continental y liberando compuestos volátiles que debilitan las rocas.
Los cratones —núcleos antiguos y estables de los continentes— se consideraban inalterables. Sin embargo, este hallazgo demuestra que incluso estas estructuras pueden erosionarse desde abajo por procesos invisibles pero persistentes. De hecho, fenómenos similares ocurrieron en China hace millones de años, aunque ahora los científicos lo están presenciando en acción.
Los investigadores destacan que no hay riesgo inmediato para la población ni para la superficie continental. Sin embargo, comprender este proceso es esencial para interpretar la evolución de los continentes, el reciclaje geológico de la Tierra y la distribución de minerales estratégicos en el subsuelo.
Este descubrimiento también abre interrogantes sobre el futuro. Si los cratones pueden deteriorarse, ¿qué otras estructuras consideradas estables están sujetas a estas dinámicas? ¿Y cómo afectarán estas transformaciones al planeta en escalas de tiempo de millones de años?
Continúa informándote
Descubren una hormiga fosilizada de hace 40 millones de años en el ámbar de Goethe
Una hormiga fosilizada de hace 40 millones de años fue identificada en piezas de ámbar que pertenecieron a Johann Wolfgang von Goethe gracias a escaneos de alta precisión
Cómo el uranio de la minería termina en el cuerpo de los niños que viven cerca de minas de oro
Un estudio en Sudáfrica detecta uranio en el cabello de niños que viven junto a relaves mineros y muestra cómo el polvo de antiguas minas de oro llega al aire, al suelo y al cuerpo humano.
Una especie abisal recibe nombre científico tras miles de sugerencias en redes sociales
Una especie descubierta a 5.500 metros fue bautizada con ayuda de internet tras miles de propuestas, en un experimento que mezcla ciencia, redes y taxonomía
Un fósil de Paranthropus de 2,6 millones de años reescribe la historia de los primeros homínidos
El descubrimiento de una mandíbula en Etiopía prueba que el Paranthropus se extendía más al norte de lo que se creía y era más adaptable que nuestro género Homo
Estudio genético confirma que los cocodrilos cruzaron 3.000 km a través del Océano Índico
Un estudio genético confirma que los cocodrilos que vivían en Seychelles recorrieron más de 3.000 kilómetros por mar, demostrando su increíble capacidad de dispersión
Los dinosaurios bebés fueron una presa habitual en el Jurásico tardío, según un estudio fósil
Un estudio reconstruye la red alimentaria del Jurásico tardío y revela que las crías de saurópodos eran la principal fuente de alimento para grandes depredadores