La nueva investigación liderada por la Universidad de Bristol revela un panorama inquietante para los glaciares de montaña, aunque el mundo logre enfriarse tras superar el umbral de 1,5 °C de calentamiento global, los glaciares seguirán perdiendo masa y no se recuperarían durante siglos. Este proceso amenaza la estabilidad hídrica de millones de personas y acelera el aumento del nivel del mar.
El estudio, publicado en Nature Climate Change, utilizó por primera vez simulaciones globales hasta el año 2500, considerando escenarios en los que la temperatura terrestre supera temporalmente los 3 °C antes de descender a 1,5 °C. Los resultados indican que, tras cruzar ese umbral, los glaciares perderían hasta un 16 % más de su masa para 2200, comparado con un mundo que nunca lo supera.
Los autores, liderados por el Dr. Fabien Maussion y la Dra. Lilian Schuster, advierten que este daño será prácticamente irreversible durante siglos, ya que los grandes glaciares polares requerirían milenios para recuperarse. En el caso de los glaciares más pequeños, como los de los Alpes o los Andes, la regeneración podría ocurrir hacia 2500, pero no en el horizonte de las próximas generaciones.
El modelo desarrollado por el equipo simula el comportamiento de todos los glaciares del mundo —excepto las capas de hielo polares— y combina datos climáticos avanzados de la Universidad de Berna. Este enfoque revela que incluso en el escenario más optimista de reducción de emisiones, un 35 % de la masa glaciar ya está comprometida a desaparecer.
El derretimiento adicional de los glaciares alimenta el aumento del nivel del mar y modifica los patrones de agua dulce. Al principio, las comunidades río abajo recibirán más agua de deshielo, fenómeno llamado “agua de pico”, pero en el largo plazo enfrentarán una disminución crítica (“agua de valle”) cuando los glaciares ya no puedan retener agua en forma de hielo.
El proyecto PROVIDE de la Unión Europea, que respalda este estudio, destaca las complejas consecuencias del sobrecalentamiento climático para los sistemas hídricos y costeros del planeta. La Dra. Schuster subraya que la mitad de las cuencas glaciares sufrirán cambios en la disponibilidad de agua después de 2100, pero aún no se sabe a ciencia cierta el impacto social y ecológico que esto tendrá.
Los científicos insisten en que superar el límite de 1,5 °C, aunque sea por pocas décadas, tiene efectos devastadores de muy larga duración para los glaciares y para la seguridad hídrica mundial. Cuanto más se demore la acción climática y la reducción de emisiones, mayor será la carga y el daño transmitido a las próximas generaciones.
En definitiva, revertir el calentamiento global no bastará para restaurar rápidamente los glaciares; la prevención temprana es la única vía para evitar su pérdida irreversible y las consecuencias asociadas para el nivel del mar y el suministro de agua dulce.
Referencias: Nature