Un nuevo estudio de la Universidad de East Anglia demuestra que la recuperación del agujero de ozono en la atmósfera es clave para que el Océano Antártico siga actuando como sumidero de carbono, absorbiendo grandes cantidades de CO₂ y ayudando a frenar el calentamiento global.
El equipo científico analizó la influencia combinada de la curación del ozono y el aumento de gases de efecto invernadero (GEI) sobre la circulación oceánica y la capacidad de absorber carbono. Usando modelos avanzados, simularon escenarios futuros para comprobar cómo evolucionaría el balance de carbono en función de las políticas climáticas.
Sus resultados muestran que, durante el siglo XX, el daño al ozono reforzó los vientos y redujo la eficiencia del océano para capturar carbono atmosférico. Sin embargo, a medida que la capa de ozono se recupera —gracias a acuerdos internacionales como el Protocolo de Montreal—, esta limitación se atenúa y el océano puede volver a desempeñar su papel clave.
El estudio advierte que este efecto positivo solo se mantendrá si las emisiones globales de GEI descienden significativamente. De lo contrario, la intensificación de los vientos por efecto del calentamiento impediría que el océano absorba más carbono, limitando la mitigación del cambio climático.
La investigación destaca la importancia de preservar tanto la capa de ozono como de reducir urgentemente las emisiones. Así, el Océano Antártico puede continuar como uno de los grandes aliados naturales contra el CO₂ y el calentamiento global.
Los autores utilizaron el modelo climático UKESM1 para simular varios escenarios entre 1950 y 2100, diferenciando mundos sin agujero de ozono, con curación o con daño persistente. También evaluaron la influencia de distintos niveles de emisiones sobre la dinámica del océano y su papel como sumidero de carbono.
En conclusión, los científicos subrayan que la sinergia entre la recuperación del ozono y la reducción de GEI es imprescindible para garantizar que los océanos sigan amortiguando el cambio climático en las próximas décadas.
Referencias: Science Advances