Un hallazgo internacional ha revelado reservas colosales de hidrógeno natural, también conocido como hidrógeno blanco, en distintas regiones del planeta. Este recurso, generado por procesos geológicos milenarios, podría convertirse en un pilar de la transición hacia una matriz energética más limpia y sostenible.
Según el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS), el volumen estimado asciende a 6,2 billones de toneladas, suficiente para cubrir la demanda energética mundial durante más de 170.000 años. Lo más notable es que su extracción no requeriría costosas inversiones iniciales, ya que podría aprovecharse infraestructura similar a la utilizada para gas y helio.
El estudio, elaborado por universidades de Oxford, Durham y Toronto, detalla que se han identificado zonas con alto potencial en varios estados de EE. UU., además de regiones en África y Europa. El potencial de explotación comercial es tan grande que podría modificar de raíz el mapa geopolítico de la energía.
Ubicaciones clave y viabilidad técnica
En Estados Unidos, las áreas más prometedoras se encuentran en Michigan, Kentucky, Dakota del Norte, California, Kansas, Iowa, Minnesota, Arizona, Colorado, Nuevo México y Utah. Las condiciones geológicas permiten que el gas se concentre en reservorios subterráneos listos para su extracción.
Expertos subrayan que el uso de perforadoras y sistemas de captura ya probados en la industria del gas natural podría acelerar su aprovechamiento. Esto reduciría de forma significativa los plazos y costes de puesta en marcha, facilitando una adopción masiva en pocos años.
Desafíos para su explotación a gran escala
Uno de los principales obstáculos es la presencia de microorganismos subterráneos que consumen parte del hidrógeno, disminuyendo la cantidad disponible para uso industrial. Además, se requieren mejoras en la eficiencia de perforación para optimizar la extracción sin pérdidas.
Otra barrera es la ausencia de una normativa internacional clara para la explotación del hidrógeno natural. Actualmente, solo países como Mali y Francia tienen pozos en operación o en fase de pruebas, mientras que empresas emergentes en EE. UU. adaptan su infraestructura existente para este fin.
Aun así, el bajo coste de producción —estimado en menos de un dólar por kilo— frente al hidrógeno verde, que oscila entre cinco y ocho dólares, convierte a este recurso en un competidor directo para las fuentes renovables actuales.
Qué es el hidrógeno natural y cómo se forma
El hidrógeno natural es un gas generado en el interior de la Tierra sin intervención humana. Su origen más común es la serpentinización, una reacción química entre el agua y minerales ricos en hierro presentes en rocas ultramáficas, como la peridotita, que libera moléculas de H₂.
También puede producirse por radiolisis, cuando el agua entra en contacto con materiales radiactivos, o mediante fracturación sísmica de minerales. Estos procesos pueden mantenerse durante millones de años, generando reservas continuas y estables a lo largo del tiempo.
Por sus características, el hidrógeno natural podría desempeñar un papel crucial en la descarbonización global, al ofrecer una fuente abundante, limpia y competitiva sin depender de grandes plantas de electrólisis.