Apodada la "reina del bosque de algas", la lubina gigante es una de las especies favoritas de los buceadores en la costa californiana. Sin embargo, quedan muy pocos de estos carismáticos peces.
Un equipo liderado por investigadores de la Universidad de California en Santa Bárbara realizó la primera estimación directa de la población de esta especie en peligro crítico de extinción en el sur de California. Utilizando imágenes tomadas por la comunidad de buceo, identificaron poco más de 1.200 lubinas gigantes adultas entre 2015 y 2022. Los resultados, publicados en la serie Marine Ecology Progress, muestran una tendencia positiva en la recuperación de la especie, lo que sugiere que las iniciativas de conservación han comenzado a dar frutos. No obstante, su población continúa muy por debajo de los niveles históricos, y su recuperación, dada su biología de crecimiento lento, tomará tiempo.
Colapso poblacional y recuperación lenta
“Es alentador ver que las cosas avanzan en la dirección correcta en el sur de California”, señaló Andrew Pettit, autor principal del estudio y estudiante de maestría graduado del Laboratorio de Ciencias Oceánicas Benioff de la UCSB. “Este proyecto, con su conjunto de datos en constante crecimiento, representa un gran avance en la comprensión y la protección de esta notable especie”.
La lubina gigante puede superar los dos metros de longitud, pesar más de 250 kilos y alcanzar los 76 años de vida. Estas características la convierten en uno de los depredadores tope de su ecosistema, donde regula las poblaciones de presas y contribuye al equilibrio de los bosques de algas y los arrecifes rocosos.
Sin embargo, esas mismas cualidades la hacen extremadamente vulnerable a la actividad humana. La especie fue objeto de pesca intensiva desde finales del siglo XIX hasta 1981, cuando su población colapsó por completo y se prohibió su captura en California. Entre 1932 y 1980, los desembarques comerciales en California y México se redujeron en un 95 %. En 1996, la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) la incluyó en la lista de especies en peligro crítico de extinción.
Desde entonces, California ha implementado medidas como la prohibición del uso de redes de enmalle a menos de tres millas náuticas del continente y a una milla de las Islas del Canal. También ha restringido las capturas accidentales a un ejemplar por embarcación y viaje. México, en cambio, aún no ha establecido regulaciones similares, y se dispone de escasa información sobre la situación de la especie al sur de la frontera.
Fotografía ciudadana y ciencia colaborativa
Aunque estos peces tienen un apetito voraz y un gran tamaño, suelen ser dóciles y curiosos. Se acercan con frecuencia a los buceadores, lo que facilita su observación. Un estudio previo de la UCSB calculó que la lubina gigante genera más de 2,3 millones de dólares anualmente para la industria del buceo recreativo en California.
Los autores del estudio reunieron más de 1.600 fotografías gracias a la participación de más de 420 científicos ciudadanos. El Proyecto de Avistamiento de Lubina Gigante se lanzó en 2016 como una colaboración entre el Laboratorio de Ciencias Oceánicas Benioff y el laboratorio del profesor Milton Love.
La lubina gigante presenta patrones de manchas únicos que se conservan durante toda su vida adulta, lo que permitió identificar individuos mediante software de reconocimiento y aplicar métodos estadísticos para estimar el tamaño poblacional.
Fidelidad al hábitat y conservación focalizada
Las imágenes revelaron que la mayoría de estos peces permanecen cerca de sus hábitats, con desplazamientos limitados a menos de 48 kilómetros, salvo por algunos ejemplares. Esta fidelidad territorial los hace vulnerables, pero también permite proteger puntos clave donde suelen agruparse.
“Su recuperación depende en gran medida de la protección de los hábitats críticos donde se congregan”, indicó Pettit. Además, la limitada conectividad entre grupos poblacionales podría amenazar la diversidad genética a largo plazo.
Hacia una cobertura binacional del monitoreo
El equipo planea expandir el proyecto hacia el norte de California y especialmente hacia México, donde se cree que habita una gran proporción de la población actual, pero de la que se tiene poca información.
“Sabemos que algunos peces cruzan la frontera”, explicó Molly Morse, coautora del estudio. “Por eso, ampliar el rango geográfico y fomentar la participación ciudadana en ambos lados es clave para lograr una visión más completa”.
El conjunto de datos ya es de acceso abierto y será actualizado anualmente. La comunidad de buceo puede contribuir enviando imágenes al portal del proyecto, fortaleciendo así el vínculo entre ciencia, sociedad y conservación marina.