Millones de niños nacidos en las últimas décadas vivirán una vida marcada por fenómenos climáticos sin precedentes. Un nuevo estudio publicado en la revista Nature, liderado por la Universidad Libre de Bruselas (VUB), revela que el calentamiento global ya ha colocado a gran parte de la infancia mundial en una trayectoria de exposición extrema a olas de calor, sequías, inundaciones, ciclones, incendios forestales y pérdidas de cosechas. Aunque se lograra limitar el calentamiento a 1,5 °C, los impactos serían sustanciales y desiguales.
Según el climatólogo Luke Grant, coautor principal del estudio, vivir una vida sin precedentes significa enfrentar un número de fenómenos extremos que, sin el cambio climático, habrían tenido una probabilidad de menos de 1 en 10.000 de ocurrir. “Es una exposición estadísticamente extraordinaria provocada directamente por la actividad humana”, explicó Grant, también investigador en Environment and Climate Change Canada.
Los investigadores analizaron datos demográficos globales y proyecciones climáticas para cada punto del planeta, calculando qué proporción de cada generación nacida entre 1960 y 2020 vivirá con niveles inéditos de exposición a eventos extremos. El resultado es alarmante: cuanto más joven es una persona, mayor es su riesgo climático acumulado.
Incluso en un escenario optimista de estabilización del calentamiento global a 1,5 °C, el 52 % de los nacidos en 2020 vivirá más olas de calor de lo que nunca se habría esperado. Si el calentamiento alcanza los 3,5 °C, más del 90 % de esa generación se enfrentará a un planeta radicalmente más hostil. Las diferencias intergeneracionales se amplifican con cada décima de grado adicional.
El estudio también documenta las desigualdades sociales en la exposición climática. Con políticas actuales, el 95 % de los niños más vulnerables socioeconómicamente sufrirán olas de calor sin precedentes, frente al 78 % de los menos vulnerables. “Los más pobres son quienes menos han contribuido a esta crisis, pero serán quienes más la sufran”, advirtió el profesor Wim Thiery, autor principal del trabajo y experto en ciencias del clima de la VUB.
Las cifras del estudio, centradas en niños nacidos en 2020, son contundentes. En un escenario de 3,5 °C, 1.509 millones de niños de entre 5 y 18 años estarán expuestos a olas de calor extremas; 431 millones a malas cosechas; 147 millones a incendios forestales; 116 millones a sequías; 191 millones a inundaciones fluviales; y 163 millones a ciclones tropicales. Cada fenómeno tiene efectos directos sobre la salud, la educación, la seguridad alimentaria y la estabilidad de las comunidades.
Inger Ashing, directora de Save the Children International, llamó a la acción urgente: “Esta nueva investigación demuestra que aún hay esperanza, pero solo si actuamos con urgencia y ambición. Hay que limitar el calentamiento a 1,5 °C y poner a los niños en el centro de las políticas climáticas”.
De cara a la COP30 en Brasil, los investigadores piden a los gobiernos actualizar sus compromisos climáticos para reducir emisiones y evitar que la infancia actual herede un mundo profundamente injusto. “El planeta ya está a solo 0,2 °C del umbral crítico. Cada décima cuenta”, concluyó Thiery.
Referencias: Nature, Universidad Libre de Bruselas.