Un enigma de la sismología moderna empieza a resolverse, por qué las ondas sísmicas viajan más lentamente justo después de un terremoto. Científicos del GFZ Helmholtz-Zentrum für Geoforschung han identificado la fricción microscópica entre granos de roca como el factor central de este fenómeno.
Desde hace años se sabía que los sismos reducían de manera repentina la velocidad de las ondas, un efecto seguido por una lenta recuperación que podía durar meses o incluso años. Sin embargo, la causa física exacta permanecía sin explicación.
El nuevo estudio, publicado en Nature Communications, se basa en experimentos de laboratorio con arenisca de Bentheim. El equipo liderado por Manuel Asnar sometió cilindros de roca a distintas presiones y midió la propagación de las ondas con una precisión inédita.
Los resultados mostraron que no es la compresión de los granos lo que explica la ralentización, sino el deslizamiento en sus planos de contacto. Este hallazgo refuerza teorías previas y aporta evidencia sólida para modelar con mayor realismo el comportamiento del subsuelo.
La investigación confirma que el contraste entre la rigidez de los granos y la flexibilidad de sus contactos es clave para comprender cómo se degrada y recupera la roca tras un terremoto.
Comprender este mecanismo no solo ayuda a explicar procesos sísmicos, sino que también resulta relevante en ingeniería geotécnica, deslizamientos de tierra y estabilidad de infraestructuras críticas.