El virus que desencadenó la pandemia de COVID-19 probablemente llegó a Wuhan a través del comercio de vida silvestre y no por dispersión natural desde murciélagos, según un nuevo estudio publicado en la revista Cell por un equipo internacional liderado por la Universidad de California en San Diego. Los científicos analizaron la evolución del SARS-CoV-2 y concluyeron que se desplazó a los humanos de forma similar al SARS-CoV-1, virus causante del brote de 2002.
El análisis genómico sugiere que el virus se originó en el oeste de China o el norte de Laos, a más de 2.000 km de Wuhan, y que su aparición en humanos fue demasiado rápida como para ser explicada por el desplazamiento natural de sus hospedadores murciélagos. Esto refuerza la hipótesis de que fue transportado mediante la cadena comercial de fauna silvestre, lo que coincide con el patrón seguido por el SARS-CoV-1 hace dos décadas.
Los murciélagos de herradura son portadores naturales de los sarbecovirus, un grupo de coronavirus que incluye al SARS-CoV-1 y al SARS-CoV-2. Estos virus no afectan a los murciélagos, pero al recombinarse entre sí dentro de sus hospedadores, pueden dar lugar a nuevas variantes capaces de infectar humanos a través de intermediarios animales, como civetas o perros mapaches.
Para evitar las distorsiones evolutivas causadas por la recombinación viral, los investigadores identificaron regiones genómicas no recombinantes. Gracias a ello, reconstruyeron con precisión el árbol genealógico de los virus y descubrieron que los ancestros inmediatos del SARS-CoV-2 y del SARS-CoV-1 comenzaron a desplazarse desde sus zonas de origen tan solo cinco a diez años antes de los primeros brotes en humanos, demasiado pronto para una dispersión natural por murciélagos.
“Los murciélagos tienen áreas de alimentación limitadas y se mueven lentamente, mientras que el virus apareció a más de mil kilómetros de distancia en pocos años”, explicó el Dr. Simon Dellicour, coautor del estudio. “Eso no concuerda con una propagación natural, pero sí con el transporte por comercio de fauna salvaje”.
Casos similares se documentaron con el SARS-CoV-1, que probablemente fue trasladado desde Yunnan hasta Guangdong mediante animales salvajes como civetas. El estudio actual ofrece la evidencia más sólida hasta ahora de que el SARS-CoV-2 siguió una ruta parecida. “Observamos exactamente el mismo patrón en ambos brotes”, afirmó el Dr. Michael Worobey, de la Universidad de Arizona.
Los autores señalan que esta nueva evidencia refuerza el origen zoonótico de la pandemia, descartando la teoría de la fuga de laboratorio. “La distancia entre Wuhan y el reservorio de murciélagos no es un argumento válido contra el salto natural”, dijo el Dr. Joel Wertheim, investigador principal del estudio.
El trabajo también alerta sobre la creciente frecuencia de eventos zoonóticos impulsados por el comercio de animales vivos, la urbanización descontrolada y la pérdida de hábitat. Los investigadores destacan la importancia de seguir monitoreando poblaciones de murciélagos silvestres para identificar nuevos sarbecovirus y anticiparse a futuras pandemias.
El estudio titulado “Evolutionary history and dispersal of SARS-related coronaviruses suggests wildlife trade drove the emergence of SARS-CoV-2” fue publicado en Cell con DOI: 10.1016/j.cell.2025.03.035 y contó con la participación de instituciones de Estados Unidos, Reino Unido, Bélgica, Japón, China y otros países.
Referencias: Cell, Universidad de California - San Diego.